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Técnicas de relajación

Técnicas de relajación

Las técnicas de relajación son un conjunto de estrategias psicológicas que tienen como objetivo reducir el nivel de activación, “calmarnos”. Es habitual que también se utilicen como una herramienta para poder “desconectar” y parar nuestros pensamientos, y para dar un alto en nuestro ritmo de vida.

¿Cuáles son las principales indicaciones de las técnicas de relajación?

Las técnicas de relajación están indicadas para mejorar problemas de ansiedad, estrés laboral o familiar, estados depresivos, tensión muscular, trastornos psicosomáticos, dolores de cabeza, trastornos del sueño y preocupaciones.

Es importante señalar que a pesar de que en cada una de estas técnicas de relajación se trabaja de forma directa bien el nivel cognitivo, o bien el nivel físico, el objetivo y el efecto de la relajación es el mismo en todas las técnicas. Es decir, con todas estas técnicas, aplicadas de manera conjunta o independiente, logramos un estado global de relajación física, mental y emocional.

¿Cuáles son algunos de los principales tipos de relajación?

  • Respiración diafragmática: la técnica de respiración es una de las técnicas más conocidas de relajación. Como su nombre indica, en esta técnica se va a trabajar mediante la respiración profunda o diafragmática para disminuir nuestro nivel de activación. Es una técnica que muestra grandes resultados y que permite una rápida reducción de la actividad fisiológica, además de la posibilidad de aplicación en diferentes contextos.
  • Relajación Progresiva de Jacobson: se trata de un tipo de relajación en el cual se contraen grupos de músculos y luego se relajan. De esta forma, a través de la relajación de los músculos se va a conseguir que se produzcan efectos en el resto de sistemas orgánicos, disminuyendo el ritmo cardiaco, enlenteciendo la respiración, disminuyendo la activación simpática, etc.
  • Entrenamiento Autógeno de Schultz: aquí se consigue la relajación a través de la autoinducción de la sensación corporal generalizada de peso o calor.
  • Relajación con imaginación: esta técnica emplea el uso de la imaginación como herramienta para disminuir la activación de la persona. A través de la evocación de escenas relajantes, la persona se recreará en las sensaciones que le provoque esta imagen, trayendo estas sensaciones al momento actual. De esta forma se consigue que la persona se relaje y además, pueda evocar otras emociones agradables.
  • Mindfulness: el mindfulness o atención plena es una de las técnicas de relajación más en boga en la actualidad. Es una técnica proveniente del budismo que busca la relajación a través de la regulación atencional y la contemplación no valorativa (sin juzgar). El aprendizaje de esa técnica supone un entrenamiento no sólo en relajación, sino en una actitud vital que ayuda a no centrar la atención en los estímulos que generan estrés y a centrarse en el presente.

Aunque las técnicas de relajación son un tipo de técnicas muy versátiles y resultan útiles en multitud de trastornos y problemas psicológicos como los citados anteriormente, es necesario realizar una evaluación para determinar qué técnica es más adecuada. La elección de la técnica dependerá de los objetivos que se persigan, de las características del individuo y de cómo se presente la activación psicológica.